lunes, 13 de junio de 2016

El autor de la Masacre de Orlando sufrió bullying en el colegio secundario.


El agente especial del FBI, Paul Wysopal, apuntó que había comenzado el proceso para reconstruir lo sucedido una vez que "todas las víctimas fueron retiradas de la escena" del tiroteo, en la que también murió el agresor Omar Mateen en un intercambio de disparos con la policía.
El atacante, que realizó una llamada al 911 declarando su lealtad al Estado Islámico, según señalaron las autoridades, trabajaba como guardia de seguridad y tenía licencia para llevar armas.
El diario 'Orlando Sentinel' recoge el testimonio de uno de sus compañeros de instituto, Brice Miller, que le retrata como no-violento. También apuntó que Mateen fue acosado en su etapa de estudiante secundario y que padeció bullying de parte de muchos de sus compañeros por su origen afgano. El padre del atacante, Seddique Mateen, pidió disculpas a las víctimas y sus familiares en una entrevista en televisión desde su casa. "No se que pasó con el, pero estoy en desacuerdo. No apruebo ningún tipo de violencia", dijo en Fox35 después de desear la pronta recuperación de los heridos y expresar sus condolencias.
Mientras el país muestra su solidaridad con la ciudad de Orlando y la comunidad LGBT, el gobernador de Florida, Rick Scott, hizo una llamada a la unidad del estado y señaló que "es hora de llorar la muerte de las víctimas".
La agente especial de la agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés), Regina Lombardo, explicó que se había recuperado un tercer arma en el vehículo del Omar Mateen y que estaba siendo investigada.
Los representantes de las fuerzas del orden también dieron a conocer con más detalle cómo se produjeron los hechos entre las dos y las cinco de la madrugada del domingo, cuando la policía tomó la decisión de rescatar a los rehenes.
Durante las conversaciones telefónicas con los 'negociadores', Mateen se mostró "frío y calmado", según el jefe de Policía, John Mina. Tras un cruce de disparos con los agentes, el atacante se encerró en uno de los baños del Pulse con rehenes. Mateen llegó a hablar de bombas y explosivos por lo que, finalmente, un vehículo de la unidad especial de los SWAT abrió un agujero en una de las paredes del club.
Ante el riesgo "de perder más vidas inminente" , explicó Mina, decidieron irrumpir en el local, para rescatar a los rehenes.
Gentileza: Orlando Sentinel.
Bullying Sin Fronteras.

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