lunes, 13 de marzo de 2017

Crece el bullying en América Latina.



El bullying es una forma de violencia -en muchos casos sistemática- que ocurre por lo general en el ámbito de la escuela. Y lo peor es que deja huella. Un abuso de poder que genera intimidación y hace sentir muy indefensa a la víctima.
Lo que agrava a este maltrato verbal, físico y psicológico es que suele reiterarse en el tiempo y que sucede en ámbitos de los que no resulta sencillo escapar para la víctima. Allí aparece la escuela, el club y también las redes sociales.

En la actualidad, alrededor del globo existen innumerables campañas de educación y prevención que instan a los jóvenes a condenar la conducta abusiva intencional e insisten en que los adultos intervengan para proteger a las víctimas.
Sin embargo, sin importar lo mucho que se hable, todavía resulta difícil para los jóvenes identificar este comportamiento en sus propias vidas y experiencias.




  Por otro lado ell aumento de cyberbullying o ciberacoso ha provocado que los investigadores del tema se centren en el estudio de cómo una sola instancia de comportamiento perjudicial puede también ser considerado bullying.
Por ejemplo, cuando una foto explícita o mensaje cruel es compartido en internet (donde un sinnúmero de personas pueden verlo y volver a compartirlo), la víctima puede sentirse de la misma manera que alguien que está siendo burlado en la escuela todos los días.
"Puede tratarse de un solo incidente, pero el hecho de que pueda extenderse hacia fuera y en tantas audiencias diferentes crea su propio sentido de repetición", dijo el Dr. Javier Miglino, Fundador de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras.
Según el especialista existe una creencia general de que los agresores y los agredidos componen una relación simbiótica –que de alguna manera se necesitan- lo que genera una suerte de velo de aprobación o indulgencia hacia esas conductas abusivas. Miglino sostiene que eso es un error.
De hecho, incluso existe un "subtipo" conocido como la "víctima-agresor", que es a la vez objeto y autor de una conducta abusiva.
Debido a que la intimidación es una cuestión de poder -alguien que cede y alguien que la ejerce- tiene sentido que una persona que ha sido avergonzada o atacada pueda encontrar maneras de restaurar su sentido de control mediante la identificación y explotación de la debilidad hacia otra persona.






Incluso si la intención es alertar a los demás, compartir un elemento de acoso cibernético contribuye a la naturaleza repetitiva de la victimización de otra persona. La mejor opción es discutirlo verbalmente o informar a un adulto o autoridad escolar.

El último informe local de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras presente en América Latina, Estados Unidos de América y España, alertó sobre un aumento del acoso o violencia moral en la escuelas argentinas. Las cifras   sostienen el crecimiento de la problemática en un 45 por ciento con relación al año anterior. Para el caso se han evaluado 180 establecimientos educativos en 18 países de Latinoamérica. El estudio de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras se desarrolló entre marzo de 2016 y marzo de 2017.

La UNESCO ya venía alertando sobre la problemática:
Además, a mediados del 2015, se difundieron los resultados del II Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Serce) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En términos de insultos, amenazas y violencia física entre pares este informe develó que Argentina es el país con cifras más altas de toda Latinoamérica.

Agencia ANSA

Fuente: UNESCO, ONG Internacional Bullying Sin Fronteras.


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