jueves, 12 de enero de 2017

El Bullying crece en Barcelona.

Situación del bullying o acoso escolar en Barcelona.
Bullying Sin Fronteras. Oficina Barcelona. España.


El año pasado, la sección de menores de la Fiscalía informó al Departament d’Ensenyament de que doce niños menores de 16 años estaban siendo objeto de acoso escolar por parte de compañeros, de su misma edad o alumnos de cursos superiores. Con este requerimiento, el ministerio informa a la administración de la situación que vive la víctima, según la denuncia recibida, y pide que se tomen medidas urgentes para protegerla.
Tres de los menores tienen menos de 12 años y cursan primaria, mientras que nueve se encuentran en la etapa de educación secundaria obligatoria (ESO). Según Ensenyament, los centros escolares a los que asisten los chavales han aplicado ya el protocolo de intervención en caso de acoso que se basa en la interrupción inmediata del maltrato (mediante vigilancia y tutorías), información a los padres de los chicos afectados (agresor y víctima) y actuaciones para normalizar la convivencia.
La judicialización de un conflicto entre iguales que obliga a la implicación de familias y centros suele ser el último recurso que utilizan los padres de una víctima que sufre el maltrato continuo de alguno de sus compañeros de colegio. Si el alumno agresor tiene más de 14 años, se somete a la ley del menor por la que puede ser ya juzgado, aunque por un magistrado especializado que cuenta con una amplia batería de medidas entre las que se incluye el internamiento, según fuentes de la Fiscalía.
“En caso de acoso escolar, intervenga la Fiscalía o no, debe actuarse de inmediato; es un problema que exige la intervención de todos los agentes de la comunidad educativa, director, profesores, psicólogos y familias”, señala la subdirectora de la dirección general de la Infància, Gene Gordó.
En los últimos años ha aumentado la concienciación social sobre el fenómeno del bullying, lo que ha destapado el nivel de conflictividad en las escuelas de las que las denuncias judiciales son la punta del iceberg. No obstante, las administraciones y las escuelas e institutos también han tomado conciencia del fenómeno, sobre el que en el pasado había más permisividad. Y tratan de detectar y, especialmente, prevenir el maltrato dentro y fuera de la escuela (ciberacoso).

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