lunes, 27 de febrero de 2017

El bullying en primera persona. La historia de Gema R.

Acoso escolar o bullying en el colegio secundario.
La historia de Gema R. de Barcelona. ESPAÑA.
'Cuando pensamos en niños, pensamos en inocencia, en dulzura, en continuo movimiento, en risas, en curiosidad y en juegos. Sin embargo, los niños son un reflejo claro de la sociedad.
El bullying es un término que ha cobrado mucho protagonismo en los últimos años. Por fin, la gente parece concienciarse con la situación que sufren miles de niños en las escuelas. Cuando entramos en un aula, nos encontramos con diferentes tipos de niños, ninguno igual a otro, principalmente porque las personas somos únicas, pero sí que existe un patrón. Si nos imaginamos una clase todos podremos reconocer con facilidad el puesto que cada uno de ellos ocupa. Hay niños extrovertidos, usualmente la mayoría, que hacen amigos con facilidad, desde pequeños saben integrase en el grupo, consiguen encontrar intereses comunes con el resto de los niños. Dentro de estos nos encontramos con los niños más bromistas, los más rebeldes, los que siempre llaman más la atención, incluso en los más mayores, debido a su encanto personal, los hiperactivos y los que disfrutan, de alguna forma, de meterse con algún compañero, usualmente conocido como el matón. Yo creo que estos niños buscan reafirmar la poca seguridad que tienen en si mismos, su mente de infantes les dice que si encuentran a una persona a la que hacer ver cómo inferior ellos nunca serán las víctimas. En este momento comienza el bullying.

La sociedad nunca podrá ser igualitaria, siempre nos encontraremos con un sector desfavorecido por el simple hecho de que debe existir alguien inferior para que el resto pueda sentirse más importante, más fuerte y más necesario. De alguna forma, el ser humano necesita encontrar a un eslabón débil para esconder su propia debilidad. Esto no es diferente en los más pequeños. Cuando se encuentra al más "débil" las bromas comienzan, los niños empiezan a molestarse entre ellos y difícilmente hay vuelta atrás. Algunos se divierten acosando a la víctima, otros simplemente ríen para poder pertenecer al grupo, reconociendo la mala conducta pero temiendo decir algo. Algunos pocos se atreven a alzar la voz, tristemente, en la mayoría de los casos, estos acaban sufriendo el mismo trato que aquel que intentaban proteger. 

Eso fue lo que me ocurrió a mí.

Cuando llegué a tercero de primaria, una niña entró en clase. Era un poco baja, delgada, no tenía las mejores notas y le costaba entender las cosas. Pronto fue víctima de las burlas del resto.
Cuando me di cuenta de lo que mis compañeros hacían me fui a junto de la niña, acompañada por la que antes era mi mejor amiga, y le ofrecimos todo el apoyo que un niño puede ofrecer en una situación como esa. Pero de pronto todo pareció dar un giro inesperado.

Nosotras habíamos ido en contra de una norma que al parecer nadie nos había contado, no ir contra el grupo, y nosotras habíamos hecho exactamente eso, cuestionar al grupo, alejarnos de este y ayudar a la niña. Pronto toda la clase se volvió en nuestra contra, lo que provocó en mí muchas lágrimas y en mi madre muchas noches consolándome, no entendía como alguien podía enfadarse simplemente por defender los derechos de otro compañero, ofreciéndole mi amistad cuando este había sido rechazado. Eso es lo que los niños deben hacer, apoyarse unos a otros. 

                   - De repente, la niña marginada pasé a ser yo -

De repente, la niña marginada pasé a ser yo, y ella comenzó a pertenecer el grupo. Algo que nunca tuvo sentido para mí, al parecer, el valor de la amistad no tuvo ninguna importancia para ella, aunque no la culpo, sobretodo porque ser aceptado se convierte en algo demasiado importante a veces para la mayoría, pertenecer a un grupo se vuelve una necesidad. Te sientes protegido, porque dejas de estar solo y cuentas con un apoyo.
Por suerte, mi madre fue a hablar con el tutor y al año siguiente aquel problema se había solucionado. Sin embargo, lo que quiero decir con todo esto es que a veces la necesidad de ser aceptado es mayor que la de ver una injusticia, o la de reconocer un comportamiento que atenta contra la dignidad de otro y pararlo a tiempo. Me alegro de haber defendido a aquella niña, pues al menos sabré siempre que hice lo correcto, aunque siempre he tenido un pequeño complejo de abogado defensor, como suelen decir mis profesores, tal vez por ello le daba tanta importancia a ciudadanía.

- siempre he tenido un pequeño complejo de abogado defensor-

Actualmente estoy cursando cuarto de la ESO. En mi clase hay una alumna repetidora que a lo largo del curso ha tenido problemas con el resto de los compañeros. Pronto lo identifiqué como Bullying. La chica tiene un problema personal relacionado con la higiene que molesta a gran parte de la clase. Es una chica agradable con la que se puede mantener una buena conversación de temas diversos y para nada banales, tiene conocimientos amplios en temas que yo considero importantes y esto hace que las conversaciones fluyan con gracia entre nosotras, como descubrí a lo largo de una excursión o el día en el que la directora y el pedagogo del colegio me llamaron para que hablase con ella y le ayudara a integrarse en la clase, algo que acepte con gusto pero que no dio muy buenos resultados.

Pronto los compañeros empezaron a quejarse del problema de la chica, primero discretamente, luego de forma más ofensiva, incluso dirigiéndose a ella de manera insultante y faltándole al respeto.

Un día, hace menos de un mes, entré en mi aula acompañada de una de mis mejores amigas y me encontré con mis compañeros discutiendo acerca de quién le hablaría a la chica del problema que tenía, después de habérselo repetido al rededor de tres veces la semana pasada. Considero que hablando se arreglan los conflictos, pero ellos ya no tenían ningún interés en arreglarlos, ellos querían molestarla, hacerla sentir inferior, insultarla, habían convertido la situación personal de una compañera en un entretenimiento. 

Entre risas y comentarios ofensivos se "rifaban el marrón" (Nota: 'rifar el marrón significa quién se hará cargo del problema), como quien juega a la patata quemada, disfrutando del momento. Pronto di una especie de discurso acerca de las relaciones con los compañeros, la importancia de respetar a las personas y el comportamiento tal falto de moral que estaban teniendo, puedo decir que en algunos causó efecto.
Al ver lo que estaban haciendo yo misma me dispuse a hablar con ella, sabiendo que sería mucho más agradable que cualquiera de mis compañeros, y además siendo consciente de que era una de las pocas que se llevaban con ella.

Lo aclaramos todo y problema resuelto. Al volver a la clase y anunciar que estaba todo arreglado muchos se mostraron disgustados al saber que no podrían decirle nada ya, otros dijeron algún que otro mal chiste que consiguió sacarme de mis casillas, mientras que algunos afirmar que era ella quien debía resolver el problema que tenía con toda la clase, hablando delante de todos. 

- me pregunto, teniendo a toda la clase contra ti, ¿tú serías capaz de pedir a tus compañeros que dejasen de molestarte? -

Yo me pregunto, teniendo a toda la clase contra ti, y sin ninguna persona a la que poder llamar amigo ¿tú serías capaz de pedir a tus compañeros que dejasen de molestarte, sabiendo que al comenzar a hablar empezarían las bromas y que todos ellos son un grupo unido que intentará hacerte ver inferior y faltarte al respeto?

Desde mi más humilde opinión, yo me habría echado a llorar si hubiera pasado por la mitad de vejaciones que ella tuvo que sufrir. Espero poder seguir ayudándola, ya hice el reclamo ante dirección del establecimiento con nombres y apellidos y para evitar 'pequeñas y posibles vendettas' de maestros y compañeros, he enviado este testimonio a la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras para que hagan el reclamo ante el Ministerio de Educación de Catalunya y otros organismos públicos responsables del bullying y el ciberbullying.


Gema. R. Barcelona.

Permitida la reproducción con indicación de la fuente.

ONG Internacional Bullying Sin Fronteras


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