martes, 21 de marzo de 2017

Cómo proteger a los chicos del ciberbullying en Argentina.


El avance de las nuevas tecnologías de la información, entre ellas la de Internet, ha fomentado el auge de prácticas de agresión social contra chicos y adolescentes que se trasladan del mundo real al virtual, constituyéndose en peligrosos procesos que a menudo se prolongan en el tiempo, viralizándose en la red, con innegables secuelas para quienes lo padecen, que van desde la falta de interés en la escuela hasta el suicidio.

El bullying consiste en la agresión y hostigamiento físico (golpes, empujones) y/o psicológico (insultos, amenazas, ridiculización o aislamiento del grupo de compañeros) hacia un/a chico/a , producidos entre alumnos dentro de un establecimiento educativo o en sus inmediaciones, de forma reiterada y a lo largo del tiempo.
Obviamente ese acoso debe causar dolor y/o daño para poner una diferencia tangencial con algunas amistades que se caracterizan por un cruce continuo de bromas (-"vos sos de Boca = bostero, vos sos de River = gallina"), que no llegan a causar daño y/o dolor y por ende si bien son discutibles como forma de amistad, no constituyen bullying.

Cuando el acoso trasciendo las paredes de la escuela y aparece en la pantalla de la computador a través de mensajes de correo o en la red social Facebook (que fue partícipe de 10 suicidios adolescentes en el último año alrededor del mundo), estamos en presencia del cyberbullying que provoca un agravamiento de la situación toda vez que el proceso de acoso y hostigamiento se traslada de la escuela hasta la casa e incluso la propia habitación.

Por otro lado el cyberbullying ha comenzado a materializarse a través de fotos y videos con agresiones físicas hacia chicos y chicas que son viralizadas por la red, por mensajes instantáneos como el whatsap, chat y otros; lo que torna el daño mucho más severo. Es decir tanto 
Internet como las otras tecnologías de la información no hacen más que potenciar y aumentar la situación de humillación y maltrato con el posterior daño que padece y padecerá la víctima, hasta tanto cese el ataque.

Por eso aconsejo a padres, docentes, directivos escolares y chicos y chicas que padecen bullying y cyberbullying que lo denuncien. En el caso del cyberbullying es posible que la justicia investigue el origen del ataque, allane el domicilio de los acosadores y los someta a proceso, concluyendo así el hostigamiento bajo la figura penal del delito de Amenazas:

ARTICULO 149 bis. - Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. En este caso la pena será de uno a tres años de prisión si se emplearen armas o si las amenazas fueren anónimas. Será reprimido con prisión o reclusión de dos a cuatro años el que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad.

Ante cualquier duda pueden contar con nosotros.

Dr. Javier Miglino.
Experto en Derechos Humanos y Protección de la Niñez.
Fundador de Bullying Sin Fronteras.

Correo: bullyingsinfronteras@gmail.com



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