martes, 29 de agosto de 2017

Manual Internacional contra el Ciberbullying.

El ciberbullying o ciberacoso, un grave problema en América Latina, Estados Unidos de América y España.
Las adolescentes son las víctimas predilectas de los acosadores.

A priori parece que no, porque es esa falta de reparo la que está en el origen de muchos de los delitos que se cometen con nuestros hijos en la Red. 

En Bullying Sin Fronteras sabemos que muchos menores no hacen buen uso de su intimidad. Suben imágenes a las redes sociales con contenido íntimo o en actitud sexual y esas fotografías son compartidas por otros menores sin su consentimiento". Es decir, están cometiendo un delito.
El cyberbullying (acoso en internet) es uno de los delitos más comunes entre menores

Muchos de ellos comparten una imagen íntima con una persona con la que tienen una relación de pareja y, cuando rompen, esa foto o ese vídeo se convierte en una manera de chantaje. 
Y para el acosado empieza una rueda difícil de parar porque las redes están activas las 24 horas del día y la humillación no termina cuando salen del colegio. Continúa en su propia casa.
Cuando el acosador es un adulto y hay un claro fin sexual al delito se le denomina grooming

Los menores contactan con otros menores que son, en realidad, adultos enmascarados y comparten contenido íntimo.

El chantaje comienza cuando les amenazan con publicar esas fotos comprometidas y, para no hacerlo, les piden más imágenes o vídeos con contenido sexual.
Esto enlaza con el sexting, tercer delito más común entre los menores con perfiles en redes sociales. Una moda que consiste, precisamente, en compartir imágenes o vídeos con alto contenido sexual y que se convierte en delito en el momento en el que son compartidas por otras personas sin el consentimiento del autor. Contenido que, por supuesto, también sirve para extorsionar o chantajear a los menores.
¿Está en nuestra mano, en la mano de los padres, prevenir este tipo de situaciones? Sí, podemos hacerlo. En el momento que detectamos un delito hay que acudir inmediatamente a la Policía y/o Fiscalía. Y, previamente, debemos crear un clima de confianza con nuestros hijos. 
Debemos establecer unas normas básicas de seguridad: crear un código de acceso al teléfono, conocer con detalle las aplicaciones que se instala, las condiciones de esas aplicaciones y la edad mínima para utilizarlas. Importante es, también, crear una contraseña segura que vayamos cambiando de forma periódica. Y, por supuesto, instalar todos los programas de gestión parental y de seguridad oportunos.

Nos guste o no, tenemos que ser padres tecnológicos: no podemos estar desconectados y debemos acompañar a nuestro hijo desde el momento de la compra del smartphone, cuando se baja aplicaciones y cuando crea sus perfiles en redes sociales.Según el último informe de Bullying Sin Fronteras sobre ciberacoso o ciberbullying.

"uno de cada nueve estudiantes considera que ha sufrido bullying en los últimos dos meses y uno de cada siete reconoce haber sido víctima de ciberacoso. Además, uno de cada tres estudiantes reconoció haber insultado a través de Internet o móvil, y cerca de uno de cada 10 asegura haber amenazado a otro alumno". El estudio de la organización también apunta a que las chicas de entre 11 y 14 años son las que tienen mayor probabilidad de ser víctimas de acoso escolar y ciberacoso, asumiendo que hasta que no sean mayores, sus padres deben conocer siempre los códigos, contraseñas de su teléfono y su mail, juegos, fotos, vídeos y apps... para su posible supervisión. 

Parece obvio pero no lo es tanto si contamos el número de amigos que tiene nuestro hijo en Facebook. Algunos, hasta más de 200. ¿De verdad son 200 las personas en las que confía y las que conocen casi al minuto dónde está y con quién se está divirtiendo?

Los padres tienen que saber qué hacen y qué ven sus hijos en internet


Para ello, se instalarán los filtros parentales oportunos y se repasará el historial de navegación. Además, debemos revisar con los menores las fotos y vídeos que tienen en su aparato móvil y los documentos que se comparten. Si alguno de ellos puede ser perjudicial para ellos ahora o en el futuro, la Policía recomienda borrarlo. También podemos comprobar con los menores los comentarios y fotografías de otros perfiles que han añadido al suyo y preguntarles si cuentan con su autorización. Hay que explicarles lo peligroso que es el ciberacoso para que ni lo hagan, ni lo permitan.

Los menores deben conocer la importancia de proteger su intimidad: no se pueden dar detalles íntimos sobre su vida ni enviar documentos que puedan poner en peligro su integridad. 
La revolución tecnológica es imparable y nuestros hijos ya se han subido a ella. Es nuestro deber acompañarles en este camino, educarles y explicarles los peligros a los que se enfrentan. El mundo virtual puede ser tan dañino o más que el real si no anticipamos y prevenimos comportamientos que, claramente, rechazaríamos en nuestro día a día pero que en las redes sociales se vuelven impunes gracias al anonimato. Nadie está a salvo de ser víctima del ciberacoso, pero sí de tener las herramientas básicas para detectarlo, denunciarlo y librarse de él.

Equipo Multidisciplinario Internacional.
ONG Internacional Bullying Sin Fronteras

Permitida la reproducción con indicación de la fuente.

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