miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lanzamos la Campaña: Se buscan héroes contra el bullying.


La República Argentina tiene el tercer peor registro de acoso escolar o bullying en todo el mundo según la UNESCO. En educación secundaria va puntera.
Este tipo de datos dice poco pero significa que nuestros chicos de entre 5 y 18 años cada día en alguna de las dos millones de escuelas públicas, primarias y secundarias y en el casi millón de establecimientos privados, sufren el martirio cotidiano del acoso, del hostigamiento, del bullying.

Las tres chicas vieron arruinadas sus vidas por el bullying. Claudia y Ale tienen muchos años por delante para mejorar, Lara lamentablemente ya no. 

¿Cómo empieza el bullying?:

Cuando los niños comienzan a socializar en la escuela, surgen como en todas las relaciones afectos, compatibilidades, coincidencias. Pero también desencuentros, diferencias, y al no resolverse correctamente,  conflictos. Desde sus familias, los niños y adolescentes traen a las escuelas distintas costumbres y modos de abordar las relaciones.
Es en este escenario, los docentes tienen un rol fundamental y único. 
Fundamental porque el acoso es "escolar". No religioso o deportivo. No surge en el templo ni en el campo de juego. Surge en el aula. 
Único porque aunque uno sea el presidente, no puede entrar a una clase y pedirle a los chicos que dejen de pegarle, atormentar y/o desdeñar a mi hijo o hija. Es imposible. Hacer semejante cosa implicaría cometer varios delitos penales, desde la amenaza a la coacción e incluso claro; el acoso.
Entonces la maestra y el maestro son fundamentales y únicos en la lucha contra el bullying. Y así debe ser su compromiso también.

Más allá de instruir, los maestros tienen la obligación de educar en valores, en solidaridad, en respeto, en aceptación del otro a pesar de las diferencias, en compañerismo, y desalentando la intolerancia, la burla, la violencia, el egoísmo, la homofobia, la xenofobia. Es en esta etapa donde se forman los futuros ciudadanos que tendrán la oportunidad de construir una sociedad justa, plural, tolerante, inclusiva, con igualdad de oportunidades para todos.

Si los adultos intervenimos en situaciones de bullying, éstas cesan. 
Por eso lo mejor es hacerlo dentro de las escuelas, con la comunidad educativa, y a falta de herramientas adecuadas, buscar ayuda en las autoridades ministeriales.
Es habitual ver a los maestros haciendo paros de muchos días en procura de mejoras salariales pero nunca hubo huelga alguna para exigir formación o materiales para luchar contra el bullying.

El bullying deja huellas:

Está comprobado que el acoso escolar deja huellas por años en las víctimas, victimarios y espectadores. Obviamente estos verdaderos traumas afectarán sus futuras relaciones (laborales, familiares, sentimentales y profesionales, entre otras). 
El bullying, duele, lastima, hiere, destruye la autoestima, anula esperanza y en el peor de los casos mata.
La escuela es una de las mejores etapas de la vida, como la universidad, el ingreso al mundo laboral, el noviazgo, la formación de una familia y un largo etcétera. Pero la escuela no se elige. Uno va a la escuela porque el Estado obliga a ir a ese lugar, en ese horario, con esos docentes y esos compañeros. Por eso es esencial que los maestros se comprometan a cuidar a esos chicos que hoy necesitan que los defiendan. Que levanten la voz por ellos y que pongan un freno a la violencia y al miedo. Solo de ese modo cuando esos chicos sean grandes recordarán que hubo una vez alguien que sacó la cara por ellos y esa imagen los ayudará no solo a vivir con valor y con respeto sino que los motivará a sacar la cara por otros, formando héroes que luchen en forma anónima y gratuita contra el bullying, como una interminable cadena de favores que hará que nuestro mundo sea un poco mejor. 

Dr. Javier Miglino.
Experto en Asuntos de Derechos Humanos y Protección de la Niñez.
Fundador de Bullying Sin Fronteras.

ONG INTERNACIONAL BULLYING SIN FRONTERAS

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