viernes, 15 de junio de 2018

"Primer Estudio sobre Consecuencias a largo plazo del Bullying en Jóvenes de América Latina". ONG Bullying Sin Fronteras.



Bullying: las terribles consecuencias que acarrea a largo plazo.

Un estudio descubrió el impacto en aspectos laborales e interpersonales.


La ONG Internacional Bullying Sin Fronteras junto a su Director, el Dr. Javier Miglino consideraron que son ampliamente conocidos los inconvenientes que trae para un niño o un adolescente ser el blanco de burlas y maltrato. Un estudio llevado adelante por el Equipo Multidisciplinario Internacional de Bullying Sin Fronteras conformado por más de 180 especialistas de diez países, decidió seguir la vida de más de 600 personas que habían manifestado haber sufrido acoso escolar o bullying en la educación primaria o secundaria. Los voluntarios fueron evaluados para ver cuál era el impacto del bullying en la adultez. El estudio hizo foco también en aquellos que se presentaban como acosadores u hostigadores, de modo de tener un espectro más amplio de la problemática derivada del bullying. 
El estudio:

El Equipo Multidisciplinario Internacional de Bullying Sin Fronteras selección 600 niños de entre 11 y 16 años de edad y evaluaron su salud cada año a lo largo de seis años, desde 2012 a 2018. Además, entrevistaron a los padres de esos niños y a docentes que habían estado trabajando con los jóvenes, para ver si consideraban que los jóvenes habían estado involucrados en prácticas de bullying, ya sea como víctimas o como acosadores.

Los primeros resultados del "Primer Estudio sobre Consecuencias a largo plazo del Bullying en Jóvenes de América Latina" de Bullying Sin Fronteras:
El Equipo Multidisciplinario de B.S.F. encontró que todos aquellos que habían estado involucrados en el acoso escolar, ya sea como víctimas o como acosadores, tuvieron un destino peor que el promedio para quienes se mantuvieron ajenos. Además, tanto los perpetradores como las víctimas de bullying eran tres veces más propensos a padecer un desorden psiquiátrico.

A efectos del estudio se dividio al grupo de 600 jóvenes en tres:

víctimas (niños que habían padecido bullying)

acosadores-víctimas (niños que acosaban porque padecían bullying)

acosadores puros (niños que acosaban a otros niños)

Los acosadores también tienen consecuencias.

Con “acosadores puros”, los especialistas de Bullying Sin Fronteras se refirieron a las personas que solo habían tomado este rol durante su adolescencia. Y hallaron que, al crecer, tenían una tendencia mayor a ser despedidos del trabajo, estar en una relación sentimental violenta y tener comportamientos riesgosos o ilegales, como alcoholizarse, consumir drogas, pelear o tener un muy bajo rendimiento universitario.
Sin embargo, en términos económicos y de salud, tenían un mejor desempeño que las víctimas de bullying o los que ocuparon ambos roles. Sus habilidades sociales también eran mejores, dado que el comportamiento agresivo y manipulador era visto como una desviación, y no como un reflejo de un problema emocional.

Acosadores-víctimas, los más perjudicados:

De acuerdo al estudio, quienes ocuparon este rol se llevaron la peor parte. En la investigación se los describe como “con una baja autoestima y un bajo entendimiento de los signos sociales". Los chicos así catalogados se convirtieron en adultos con una tendencia seis veces mayor de desarrollar una enfermedad severa, fumar con regularidad y desarrollar un desorden psiquiátrico.
Para sus 19 años, estas personas tenían una mayor tendencia a ser obesos, muchos habían dejado la escuela, no conseguían el  trabajo que anhelaban, ni amigos duraderos.

Víctimas de bullying

Por su parte, los chicos que habían sufrido el acoso sin convertirse en acosadores tenían probabilidades de tener problemas mentales y enfermedades severas. Sin embargo, comparados con los acosadores-víctimas, tenían más posibilidades de tener éxito en el aspecto académico e 
interpersonal.

"Muchos de los niños acosados se convirtieron en excelentes alumnos universitarios e incluso sus primeras experiencias laborales, conforme hablamos de personas de poco más de 18 años, son mucho mejores que la media", dijo Javier Miglino, Director de Bullying Sin Fronteras.
El valor de la investigación radica en el seguimiento de estos casos para evaluar su impacto en la edad adulta.

El bullying es la epidemia del Siglo XXI, por ello no podemos continuar considerándolo como un juego inofensivo, inevitable y parte de un grupo de niños que está creciendo. Necesitamos cambiar la mentalidad y reconocerlo como un problema serio, tanto para los individuos como para la sociedad en su conjunto. Los efectos son duraderos, significativos y en algunos casos devastadores”, concluyó Miglino.

Niños evaluados por países: Argentina, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, México, Honduras, Perú y Ecuador.
Permitida la reproducción con indicación de la fuente.



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