Un artículo publicado este domingo por El País, bajo el título “Fútbol, entre civilización y barbarie”, eligió una de las dicotomías más cargadas de la historia occidental para interpretar la final del Mundial entre España y Argentina. No se trató solamente de una crónica deportiva ni de un análisis de incidentes puntuales: el texto desplazó el eje desde los hechos hacia una caracterización cultural que asocia a un país con la “barbarie”. La elección de ese marco narrativo no es inocente. En el fútbol, los equipos necesitan rivales; en la propaganda, las audiencias necesitan enemigos. Cuando un medio de alcance masivo deja de describir conductas individuales y comienza a hablar en términos de civilización y barbarie, ya no está informando únicamente sobre un partido: está construyendo una frontera moral entre “nosotros” y “ellos”. Ese mecanismo es conocido en la historia política y mediática. La exageración de episodios reales, la selección de imágenes de violencia y la repetición de c...
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