Two tragedies in Buenos Aires are once again putting violence, bullying, digital exposure and mental health problems under scrutiny.
Deux tragédies survenues à Buenos Aires remettent sous les projecteurs la violence, le harcèlement, l'exposition numérique et les problèmes de santé mentale.
BUENOS AIRES, Septiembre 27 — Organización Mundial Bullying Sin Fronteras
Dos tragedias ocurridas en Buenos Aires vuelven a poner bajo la lupa la violencia, el bullying, la exposición digital y los problemas de salud mental.
Los casos SELTZER y GRINSTEIN
Dos episodios ocurridos en Argentina vuelven a poner bajo la lupa la relación entre violencia, acoso, exposición en redes sociales y salud mental, aunque se trata de hechos diferentes y no existen elementos suficientes para establecer una relación causal entre ellos.
La investigación judicial por el homicidio perpetrado por Lucas Grinstein sobre su padre, Daniel Grinstein, de 76 años, incorpora otro componente: una crisis de salud mental que, según la reconstrucción del expediente, precedió al episodio que terminó con la muerte del hombre.
Daniel había acudido al departamento de su hijo Lucas, en Buenos Aires, después de recibir un llamado en el que le pedía ayuda por un ataque de pánico. Horas después, el hombre mayor salió del edificio con graves quemaduras y llegó por sus propios medios al Hospital Rivadavia con aproximadamente el 80% del cuerpo quemado. Murió 24 días más tarde a causa de un shock séptico y una falla multiorgánica, según el material judicial citado en la investigación al que accedió el Equipo Jurídico Internacional de Bullying Sin Fronteras.
La causa comenzó como una investigación por lesiones graves, pero cambió de calificación después de la muerte; tratándose de padre e hijo, la carátula es de Homicidio Agravado (artículo 80 del Código Penal Argentino).
El fiscal sostuvo que las pruebas reunidas indicaban que no se había tratado de un accidente y que existían elementos para investigar un homicidio agravado por el vínculo.
Entre las pruebas incorporadas al expediente aparecen conversaciones en las que Lucas habría admitido ante familiares haber provocado las quemaduras. La investigación también analiza su estado de salud mental.
Actualmente se encuentra detenido y, antes de ser indagado, se ordenó una evaluación interdisciplinaria con un neurólogo, un psicólogo y un psiquiatra. El objetivo es determinar, entre otros aspectos, si podía comprender la criminalidad de sus actos y dirigir su conducta al momento del hecho. La pericia deberá considerar antecedentes diagnósticos mencionados en el expediente, entre ellos psicosis paranoide y esquizofrenia.
El tribunal ordenó además que fuera derivado a un dispositivo o establecimiento penitenciario adecuado a su estado de salud mental, bajo custodia policial.
La violencia y las crisis de salud mental pertenecen a ámbitos diferentes y no deben confundirse. Pero cuando coinciden factores de vulnerabilidad, los sistemas educativos, sanitarios, familiares y judiciales enfrentan el desafío común de actuar antes de que la violencia se convierta en tragedia.
Villa Crespo: una familia asesinada. El caso SELTZER
En Buenos Aires, el caso de la familia Seltzer produjo una conmoción similar, aunque se trató de un escenario completamente diferente.
El 21 de mayo de 2025, la Policía de la Ciudad encontró muertos en un departamento de la calle Aguirre, en Villa Crespo, a Bernardo Adrián Seltzer, de 53 años; a su esposa, Laura, de 51; y a sus hijos Ian, de 15, e Ivo, de 12.
Los investigadores determinaron posteriormente que se trató de un triple homicidio seguido de suicidio y que la principal responsable fue Laura Seltzer, esposa de Bernardo Seltzer y madre de Ian Seltzer e Ivo Seltzer. Las autopsias establecieron que Bernardo recibió tres puñaladas y que sus hijos sufrieron entre 10 y 12 heridas de arma blanca cada uno. Laura fue encontrada muerta en el baño con heridas autoinfligidas.
La puerta del departamento no presentaba signos de haber sido forzada y en el lugar fue encontrada una carta manuscrita. Los peritajes posteriores determinaron que la carta había sido escrita por Laura.
Los dos adolescentes estudiaban en la escuela ORT de la comunidad judía en Argentina. La familia llevaba, según los testimonios recogidos durante la investigación, una vida que desde afuera parecía normal.
La salud mental como principio de la investigación
La investigación judicial puso especial atención en la salud mental de Laura Seltzer. Las fuentes consultadas indicaron que había atravesado un episodio severo, recibía tratamiento psiquiátrico y tomaba medicación.
Pero los investigadores advirtieron desde el comienzo que conocer la existencia de un problema psiquiátrico no permitía, por sí solo, explicar la masacre.
La investigación buscó determinar qué patología padecía, qué tratamiento recibía y si existían señales de peligrosidad que pudieran haber sido detectadas con anterioridad.
Una advertencia para las familias y las escuelas
Los dos casos muestran problemas diferentes.
En Villa Crespo, la tragedia estuvo vinculada a una violencia intrafamiliar extrema y a una crisis de salud mental cuya evolución y tratamiento fueron posteriormente examinados por los investigadores.
En el caso de Lucas Grinstein aún no hay una conclusión definitiva, pero todo apunta a una relación muy conflictiva entre padre e hijo, con el agravante de la enfermedad mental del presunto asesino.
No son fenómenos equivalentes.
Pero ambos episodios muestran la importancia de prestar atención a cambios de conducta, amenazas, aislamiento, agresiones, situaciones de hostigamiento, crisis psicológicas y otras señales que puedan indicar que una persona necesita ayuda.
Para Bullying Sin Fronteras, el desafío consiste en actuar antes de que una señal de alarma se transforme en una tragedia.
La prevención no consiste en encontrar una única explicación después de una tragedia. Consiste en reconocer las señales antes de que sea demasiado tarde.
Permitida la reproducción con indicación de la fuente.
Organización Mundial Bullying Sin Fronteras
BUENOS AIRES, September 27 — World Organization Bullying Without Borders
Two tragedies in Buenos Aires are once again putting violence, bullying, digital exposure and mental health problems under scrutiny.
The SELTZER and GRINSTEIN cases
Two incidents in Argentina are once again drawing attention to the relationship between violence, harassment, exposure on social media and mental health, although they involve different circumstances and there is insufficient evidence to establish a causal relationship between them.
The judicial investigation into the homicide of Daniel Grinstein, 76, allegedly committed by his son Lucas Grinstein, introduces another element: a mental health crisis that, according to the reconstruction contained in the case file, preceded the episode that ended with the man's death.
Daniel had gone to his son Lucas's apartment in Buenos Aires after receiving a call from him asking for help because of a panic attack. Hours later, the older man left the building with severe burns and made his own way to Rivadavia Hospital, with approximately 80% of his body burned. He died 24 days later from septic shock and multiple organ failure, according to judicial material cited in the investigation and accessed by the International Legal Team of Bullying Without Borders.
The case initially began as an investigation into serious injuries but was reclassified after the death. Because the people involved were father and son, the charge is Aggravated Homicide under Article 80 of the Argentine Criminal Code.
The prosecutor maintained that the evidence gathered indicated that the incident had not been an accident and that there were grounds to investigate aggravated homicide based on the family relationship.
Evidence included conversations in which Lucas allegedly admitted to relatives that he had caused the burns. The investigation is also examining his mental health.
He is currently in custody and, before being questioned by prosecutors, an interdisciplinary assessment was ordered involving a neurologist, a psychologist and a psychiatrist. Among other issues, the assessment is intended to determine whether he was able to understand the criminal nature of his actions and control his conduct at the time of the incident. The evaluation must take into account diagnostic history mentioned in the case file, including paranoid psychosis and schizophrenia.
The court also ordered that he be transferred, under police custody, to a facility or penitentiary establishment appropriate to his mental health condition.
Violence and mental health crises belong to different areas and should not be confused. But when vulnerability factors coincide, educational, health-care, family and judicial systems face a common challenge: acting before violence turns into tragedy.
Villa Crespo: a family killed. The SELTZER case
In Buenos Aires, the Seltzer family case caused a similar shock, although it involved a completely different scenario.
On May 21, 2025, Buenos Aires City Police found Bernardo Adrián Seltzer, 53; his wife, Laura, 51; and their children, Ian, 15, and Ivo, 12, dead inside an apartment on Aguirre Street in Villa Crespo.
Investigators later determined that it was a triple homicide followed by suicide and that the main perpetrator was Laura Seltzer, Bernardo Seltzer's wife and the mother of Ian Seltzer and Ivo Seltzer. Autopsies established that Bernardo had suffered three stab wounds and that each of his sons had sustained between 10 and 12 stab wounds. Laura was found dead in the bathroom with self-inflicted injuries.
There were no signs that the apartment door had been forced open, and a handwritten letter was found at the scene. Subsequent forensic examinations determined that the letter had been written by Laura.
The two teenagers attended ORT School, part of Argentina's Jewish community. According to testimony collected during the investigation, the family appeared from the outside to lead a normal life.
Mental health as a focus of the investigation
The judicial investigation paid particular attention to Laura Seltzer's mental health. Sources consulted indicated that she had experienced a severe episode, was receiving psychiatric treatment and was taking medication.
But investigators warned from the outset that simply knowing that a psychiatric problem existed could not, by itself, explain the killings.
The investigation sought to determine what condition she suffered from, what treatment she was receiving and whether there had been warning signs of dangerous behavior that could have been detected earlier.
A warning for families and schools
The two cases illustrate different problems.
In Villa Crespo, the tragedy was linked to extreme domestic violence and a mental health crisis whose progression and treatment were subsequently examined by investigators.
In the Lucas Grinstein case, there is still no definitive conclusion, but everything points to a highly conflictive relationship between father and son, compounded, according to the investigation, by the alleged killer's mental illness.
The phenomena are not equivalent.
But both incidents demonstrate the importance of paying attention to changes in behavior, threats, isolation, aggression, harassment, psychological crises and other signs that may indicate that a person needs help.
For Bullying Without Borders, the challenge is to act before a warning sign becomes a tragedy.
Prevention is not about finding a single explanation after a tragedy. It is about recognizing the warning signs before it is too late.
Reproduction permitted with attribution to the source.
World Organization Bullying Without Borders
BUENOS AIRES, 27 septembre — Organisation mondiale Bullying Sans Frontières
Deux tragédies survenues à Buenos Aires remettent sous les projecteurs la violence, le harcèlement, l'exposition numérique et les problèmes de santé mentale.
Les affaires SELTZER et GRINSTEIN
Deux événements survenus en Argentine attirent une nouvelle fois l'attention sur les liens entre violence, harcèlement, exposition sur les réseaux sociaux et santé mentale, même s'il s'agit de faits différents et qu'il n'existe pas suffisamment d'éléments permettant d'établir un lien de causalité entre eux.
L'enquête judiciaire sur l'homicide de Daniel Grinstein, 76 ans, qui aurait été commis par son fils Lucas Grinstein, fait apparaître un autre élément : une crise de santé mentale qui, selon la reconstitution des faits figurant au dossier, aurait précédé l'épisode ayant entraîné la mort de l'homme.
Daniel s'était rendu dans l'appartement de son fils Lucas, à Buenos Aires, après avoir reçu un appel au cours duquel celui-ci lui demandait de l'aide en raison d'une crise de panique. Quelques heures plus tard, l'homme âgé a quitté l'immeuble avec de graves brûlures et s'est rendu par ses propres moyens à l'hôpital Rivadavia, avec environ 80 % du corps brûlé. Il est décédé 24 jours plus tard d'un choc septique et d'une défaillance multiviscérale, selon les éléments judiciaires cités dans l'enquête auxquels a eu accès l'Équipe juridique internationale de Bullying Sans Frontières.
L'affaire avait initialement été ouverte pour blessures graves, mais sa qualification a changé après le décès. S'agissant d'un père et de son fils, elle est désormais qualifiée d'homicide aggravé au titre de l'article 80 du Code pénal argentin.
Le procureur a estimé que les éléments recueillis indiquaient qu'il ne s'agissait pas d'un accident et qu'il existait des éléments justifiant l'ouverture d'une enquête pour homicide aggravé par le lien familial.
Parmi les éléments versés au dossier figurent des conversations dans lesquelles Lucas aurait reconnu auprès de membres de sa famille avoir provoqué les brûlures. L'enquête examine également son état de santé mentale.
Il est actuellement détenu et, avant son interrogatoire judiciaire, une évaluation interdisciplinaire a été ordonnée avec un neurologue, un psychologue et un psychiatre. L'objectif est notamment de déterminer s'il était capable de comprendre le caractère criminel de ses actes et de contrôler son comportement au moment des faits. L'expertise devra prendre en compte les antécédents diagnostiques mentionnés dans le dossier, notamment une psychose paranoïaque et une schizophrénie.
Le tribunal a également ordonné son transfert, sous surveillance policière, vers un dispositif ou un établissement pénitentiaire adapté à son état de santé mentale.
La violence et les crises de santé mentale relèvent de domaines différents et ne doivent pas être confondues. Mais lorsque plusieurs facteurs de vulnérabilité se conjuguent, les systèmes éducatifs, sanitaires, familiaux et judiciaires sont confrontés à un défi commun : agir avant que la violence ne se transforme en tragédie.
Villa Crespo : une famille assassinée. L'affaire SELTZER
À Buenos Aires, l'affaire de la famille Seltzer a provoqué une émotion similaire, même si elle s'inscrit dans un contexte totalement différent.
Le 21 mai 2025, la police de la ville de Buenos Aires a retrouvé morts dans un appartement de la rue Aguirre, à Villa Crespo, Bernardo Adrián Seltzer, 53 ans, son épouse Laura, 51 ans, ainsi que leurs fils Ian, 15 ans, et Ivo, 12 ans.
Les enquêteurs ont ensuite établi qu'il s'agissait d'un triple homicide suivi d'un suicide et que la principale responsable était Laura Seltzer, épouse de Bernardo Seltzer et mère d'Ian Seltzer et d'Ivo Seltzer. Les autopsies ont établi que Bernardo avait reçu trois coups de couteau et que chacun de ses fils avait subi entre 10 et 12 blessures à l'arme blanche. Laura a été retrouvée morte dans la salle de bains, avec des blessures qu'elle s'était infligées elle-même.
La porte de l'appartement ne présentait aucun signe d'effraction et une lettre manuscrite a été retrouvée sur place. Les expertises ultérieures ont établi que cette lettre avait été écrite par Laura.
Les deux adolescents étaient scolarisés à l'école ORT de la communauté juive d'Argentine. Selon les témoignages recueillis au cours de l'enquête, la famille semblait mener, de l'extérieur, une vie normale.
La santé mentale au cœur de l'enquête
L'enquête judiciaire a accordé une attention particulière à la santé mentale de Laura Seltzer. Les sources consultées ont indiqué qu'elle avait traversé un épisode sévère, qu'elle bénéficiait d'un suivi psychiatrique et qu'elle prenait des médicaments.
Mais les enquêteurs ont averti dès le début que le simple fait de connaître l'existence d'un problème psychiatrique ne permettait pas, à lui seul, d'expliquer le massacre.
L'enquête a cherché à déterminer de quelle pathologie elle souffrait, quel traitement elle recevait et s'il existait des signes de dangerosité qui auraient pu être détectés auparavant.
Un avertissement pour les familles et les écoles
Les deux affaires mettent en évidence des problèmes différents.
À Villa Crespo, la tragédie était liée à une violence intrafamiliale extrême et à une crise de santé mentale dont l'évolution et le traitement ont ensuite été examinés par les enquêteurs.
Dans l'affaire Lucas Grinstein, aucune conclusion définitive n'a encore été établie, mais tout indique une relation très conflictuelle entre le père et le fils, aggravée, selon les éléments de l'enquête, par la maladie mentale présumée de l'auteur.
Ces phénomènes ne sont pas équivalents.
Mais les deux épisodes montrent l'importance de prêter attention aux changements de comportement, aux menaces, à l'isolement, aux agressions, aux situations de harcèlement, aux crises psychologiques et à d'autres signes pouvant indiquer qu'une personne a besoin d'aide.
Pour Bullying Sans Frontières, le défi consiste à agir avant qu'un signal d'alerte ne se transforme en tragédie.
La prévention ne consiste pas à trouver une explication unique après une tragédie. Elle consiste à reconnaître les signaux d'alerte avant qu'il ne soit trop tard.
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