BERLÍN, 15 de octubre de 2026 — BULLYING SIN FRONTERAS (BSF)
Más de 2,4 millones de niños, adolescentes y jóvenes de entre 7 y 20 años han sufrido ciberbullying en Alemania, según los resultados de la sexta edición del estudio Cyberlife VI, presentados el 13 de octubre por el Bündnis gegen Cybermobbing, una organización alemana dedicada a combatir el acoso digital.
La investigación estima que el 20,7 % de la población estudiada ha sido víctima de esta forma de violencia, un porcentaje que representa un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto de 2024, cuando la proporción se situaba en el 18,5 %. En 2017, el indicador era del 12,7 %.
1 DE CADA 4 JÓVENES PENSÓ EN SUICIDARSE:
Sin embargo, el dato más preocupante se encuentra en las consecuencias psicológicas: aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes afectados manifestó haber tenido pensamientos suicidas. La extrapolación de los resultados equivale a cerca de 600.000 personas.
La investigación también revela que el 17 % de las víctimas declaró haber recurrido alguna vez al alcohol, medicamentos o drogas como respuesta a la desesperación provocada por el acoso. La cifra representa aproximadamente 400.000 jóvenes, según la estimación difundida por la organización.
EL CIBERBULLYING LAS 24 HORAS:
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la estrecha relación entre el ciberbullying y el entorno escolar. Según los resultados publicados, el 90 % de las personas afectadas identifica a sus agresores entre personas conocidas de su entorno.
Las agresiones incluyen insultos, amenazas, difusión de rumores, publicación de fotografías humillantes y hostigamiento a través de plataformas sociales, aplicaciones de mensajería y espacios de videojuegos.
A diferencia de otras formas de acoso, la violencia digital puede continuar durante las 24 horas del día. Los ataques acompañan a las víctimas hasta sus hogares, amplían la audiencia de las humillaciones y dificultan que los menores encuentren un espacio de tranquilidad y protección.
Entre las consecuencias señaladas por los participantes figuran trastornos del sueño, ansiedad, síntomas depresivos, sentimientos de desesperanza y manifestaciones físicas como dolores de cabeza y de estómago.
UNA INVESTIGACIÓN CON MILES DE PARTICIPANTES
La sexta edición de Cyberlife incluyó encuestas en línea realizadas entre abril y julio de 2026 a 4.525 estudiantes, 1.113 madres y padres y 716 docentes de Alemania.
Los resultados fueron presentados en Berlín el 13 de octubre y difundidos por medios como Deutsches Ärzteblatt, MDR, ZDFheute y Deutschlandfunk.
La investigación también expone las dificultades de los adultos para responder al problema. De acuerdo con la información publicada, el 63 % de los docentes encuestados considera que el ciberbullying constituye un problema en su escuela, nueve puntos porcentuales más que en 2024.
LA DEFINICIÓN UNIVERSAL DE CIBERBULLYING
Definición Universal de Ciberbullying (2014 - 2025)
Ciberbullying es toda forma de hostigamiento o intimidación realizada mediante tecnologías digitales —incluidas redes sociales, servicios de mensajería, correo electrónico, videojuegos en línea y otras plataformas electrónicas— con el propósito de humillar, amenazar, difamar o causar daño psicológico a una persona.
La definición comprende también la difusión de imágenes, videos, mensajes o contenidos falsos destinados a perjudicar a la víctima, así como la suplantación de identidad mediante cuentas falsas u otros mecanismos digitales. El ciberbullying se configura cuando esas conductas generan temor, angustia o preocupación en la persona afectada.
La definición, elaborada por el Dr. Javier Miglino Helfenstein, Director Mundial de Bullying Sin Fronteras, nace a partir del trabajo del Observatorio Internacional de Bullying y Ciberbullying de BSF, identifica una característica central de esta modalidad de acoso: el hostigamiento puede continuar durante las 24 horas, incluso fuera de la escuela y del contacto presencial entre la víctima y sus agresores.
¿Qué conductas comprende?
El ciberbullying puede ejercerse mediante internet, redes sociales, teléfonos móviles, servicios de mensajería, correo electrónico, videojuegos en línea y otras plataformas digitales.
Entre las conductas que pueden formar parte del hostigamiento se encuentran:
La difusión reiterada de insultos, amenazas, rumores o mensajes destinados a humillar.
La publicación o circulación de imágenes y videos para perjudicar a una persona.
La difusión de información falsa con el propósito de dañar su reputación.
La suplantación de identidad mediante cuentas falsas u otros mecanismos digitales.
El uso de plataformas digitales para intimidar, aislar o someter a una víctima.
La evaluación de cada caso requiere considerar el contexto, la reiteración de las conductas y el daño provocado. No todo conflicto o comentario ofensivo en internet constituye, por sí solo, ciberbullying.
Ciberbullying: el asesino que mata en silencio.
A diferencia del acoso presencial, el ciberbullying puede traspasar los límites del aula, llegar a numerosas personas y permanecer accesible después de que se publicó el contenido original.
El anonimato o la ocultación de la identidad pueden dificultar la identificación de los responsables. La circulación de mensajes, imágenes y videos puede multiplicar la exposición de la víctima y prolongar el sufrimiento.
La soledad, la tristeza y el miedo son tres factores que BSF identifica como centrales para comprender el impacto del acoso. Por eso, escuchar a niños y adolescentes, tomar en serio sus denuncias y actuar a tiempo son medidas fundamentales de prevención.
Una definición para reconocer y prevenir:
La definición de BSF busca contribuir a que familias, docentes, instituciones y autoridades reconozcan el ciberbullying y comprendan que la violencia digital puede tener consecuencias reales sobre la vida de las personas.
La respuesta no puede limitarse a pedirle a la víctima que abandone las redes o aprenda a defenderse por sí sola. Es necesario investigar los hechos, proteger a la persona afectada y promover la intervención responsable de los adultos y las instituciones.
Para Bullying Sin Fronteras, los resultados alemanes representan una advertencia internacional: el acoso entre pares no debe considerarse una experiencia inevitable de la infancia ni una simple disputa entre estudiantes cuando aparecen humillaciones reiteradas, amenazas, aislamiento o violencia digital.
La respuesta debe comenzar con la detección temprana, la escucha de las víctimas, la intervención efectiva de las instituciones educativas y la colaboración de las familias y las plataformas digitales.
Fuente: Bündnis gegen Cybermobbing.
ORGANIZACIÓN MUNDIAL BULLYING SIN FRONTERAS (BSF)

