Bullying, Ciberbullying y Redes sociales. La salud mental de niños y jóvenes se deteriora a nivel mundial.


AIRE BSF | INFORME INTERNACIONAL

30 DE OCTUBRE DE 2026

INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL · OCDE

LA SALUD MENTAL DE NIÑOS Y JÓVENES SE DETERIORA EN GRAN PARTE DEL MUNDO

La OCDE advierte sobre el aumento de la ansiedad, la depresión y el malestar psicológico entre adolescentes y jóvenes. El fenómeno comenzó antes de la pandemia y responde a múltiples factores, entre ellos el ciberacoso, las redes sociales, la presión académica, la desigualdad y la inseguridad económica.

PARÍS, GINEBRA, BUENOS AIRES. La salud mental de niños, adolescentes y jóvenes menores de 25 años atraviesa un deterioro sostenido en buena parte de los países desarrollados. La advertencia surge de un amplio informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado el 29 de abril de 2026, que reúne estadísticas internacionales, investigaciones científicas y evaluaciones de especialistas.

El documento, titulado Child, Adolescent and Youth Mental Health in the 21st Century (La salud mental infantil, adolescente y juvenil en el siglo XXI), señala que nueve de los once países con series estadísticas comparables registraron un deterioro promedio anual de entre el 3% y el 16% en sus indicadores de salud mental juvenil durante el período 2012-2022.

La conclusión es especialmente importante por una razón: el problema no comenzó con la pandemia de COVID-19. La crisis sanitaria agravó una tendencia que ya estaba presente desde mediados de la década pasada.

UNA ALERTA QUE ATRAVIESA GENERACIONES

La OCDE identifica un incremento de los síntomas de ansiedad, depresión, angustia psicológica y dificultades relacionadas con el bienestar emocional.

Entre los datos más significativos del estudio se encuentran:

  • Aproximadamente uno de cada cinco jóvenes de entre 10 y 25 años presenta alguna condición mental o neurológica, según las estimaciones citadas por el informe.

  • En nueve de once países con datos comparables, los indicadores de salud mental juvenil empeoraron entre 2012 y 2022.

  • En 2022, el 68% de las chicas de 15 años declaró experimentar múltiples problemas de salud o bienestar, frente al 36% de los varones de la misma edad.

  • La proporción de chicas de 15 años que manifestaba sentirse decaída más de una vez por semana aumentó del 28,6% en 2014 al 45,4% en 2022.

  • Las hospitalizaciones por autolesiones entre chicas de 0 a 17 años aumentaron un 29% entre 2015 y 2023 en los trece países que aportaron datos comparables.

El informe también establece una distinción importante: el deterioro de los indicadores de salud mental no significa que las tasas de suicidio hayan aumentado en todos los países. Según la OCDE, las tasas de mortalidad por suicidio juvenil se mantuvieron relativamente estables en la mayoría de los países analizados, aunque las autolesiones y el sufrimiento psicológico requieren especial atención.

REDES SOCIALES, CIBERACOSO Y PRESIÓN CONSTANTE

Uno de los capítulos más relevantes para la agenda de prevención de Bullying Sin Fronteras es el dedicado a los factores que pueden afectar la salud mental de las nuevas generaciones.

La digitalización y las redes sociales ocupan un lugar importante, pero la OCDE evita atribuirles por sí solas la responsabilidad de la crisis.

El documento describe un escenario complejo en el que intervienen:

  • El bullying y el ciberbullying.

  • La exposición a contenidos perjudiciales.

  • El uso excesivo o nocturno de dispositivos digitales.

  • La alteración del sueño.

  • La presión académica y social.

  • La pobreza y la desigualdad.

  • La inseguridad económica.

  • La ansiedad vinculada con el cambio climático y los conflictos internacionales.

Las redes sociales también pueden ofrecer espacios de acompañamiento, información y pertenencia. Por eso, el informe propone evaluar sus riesgos y beneficios sin simplificar un fenómeno que afecta de manera diferente a cada joven.

El ciberacoso merece una atención particular: puede extender la violencia más allá del horario escolar, multiplicar la exposición de la víctima y dificultar la posibilidad de encontrar un espacio seguro.

LAS CHICAS Y LOS ADOLESCENTES MAYORES, ENTRE LOS GRUPOS MÁS VULNERABLES

La investigación señala que las adolescentes y los jóvenes de mayor edad presentan indicadores particularmente desfavorables.

Las diferencias por género y edad no deben interpretarse como destinos inevitables, sino como señales para orientar las políticas de prevención y atención.

La OCDE también advierte que las dificultades económicas y sociales pueden acumularse. La inseguridad familiar, la falta de oportunidades y la presión por el futuro pueden actuar junto con otros factores de riesgo.

El resultado es un problema que no puede resolverse exclusivamente desde los consultorios: requiere respuestas coordinadas entre las familias, las instituciones educativas, los servicios sanitarios y los organismos públicos.

LA PREVENCIÓN DEBE COMENZAR ANTES CUANTO ANTES

La OCDE reclama fortalecer la prevención temprana y ampliar los servicios de asistencia accesibles para niños y jóvenes.

Entre sus recomendaciones figuran:

  1. Incorporar educación socioemocional y alfabetización en salud mental en las escuelas.

  2. Facilitar el acceso temprano a profesionales y servicios de orientación.

  3. Promover espacios comunitarios y redes de apoyo entre pares.

  4. Acompañar a las familias en la detección de señales de sufrimiento psicológico.

  5. Construir entornos digitales más seguros e inclusivos.

  6. Mejorar la recopilación de estadísticas y escuchar directamente a los jóvenes.

El organismo también señala que muchos países todavía carecen de sistemas regulares y representativos para medir la salud mental juvenil. Sin información suficiente, resulta difícil conocer la dimensión del problema y evaluar si las políticas de prevención funcionan.

UNA RESPONSABILIDAD QUE NO PUEDE POSTERGARSE

El informe de la OCDE plantea una cuestión que excede las estadísticas: ¿qué ocurre cuando una generación crece bajo múltiples presiones y los sistemas de protección no consiguen detectar a tiempo sus dificultades?

El bullying, el ciberbullying, el aislamiento, la ansiedad y la depresión no son fenómenos independientes. Pueden coincidir y agravarse, aunque no existe una relación causal automática entre ellos.

Para Bullying Sin Fronteras, la investigación representa una nueva señal de alerta internacional.

La protección de niños y adolescentes requiere instituciones capaces de escuchar, reconocer las señales de sufrimiento, intervenir oportunamente y ofrecer acompañamiento real.

La prevención no puede comenzar después de una tragedia. Tiene que empezar mucho antes.

Fuentes documentales para la publicación

  1. OCDE — Informe completo, 29 de abril de 2026.

    OECD+1

  2. Capítulo 1 — Tendencias y patrones de salud mental juvenil.

    OECD

  3. Capítulo 2 — Factores nuevos y tradicionales que afectan la salud mental.

    OECD

  4. Capítulo 3 — Respuestas y políticas de prevención.

    OECD

ORGANIZACIÓN MUNDIAL BULLYING SIN FRONTERAS