Una cifra estremecedora: 168 de los 169 homicidios de periodistas documentados desde 2006 no han sido esclarecidos por completo. En México, investigar, denunciar y publicar puede convertirse en una sentencia de muerte.
MÉXICO, 3 DE NOVIEMBRE DE 2026.
En México, ser periodista puede significar vivir bajo amenaza permanente. Investigar al crimen organizado, denunciar la corrupción o revelar los vínculos entre organizaciones criminales y sectores del poder puede tener consecuencias devastadoras. Para cientos de comunicadores, ejercer el derecho a informar se ha convertido en una actividad de riesgo extremo.
Las cifras son brutales. Según el relevamiento de nuestros amigos de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Consorcio Internacional de Periodistas JMH 169 periodistas fueron asesinados en México entre 2006 y 2026. De esos crímenes, 168 continúan sin esclarecerse por completo. Esto representa más del 99% del total.
No se trata solamente de estadísticas. Son 169 vidas destruidas, familias que perdieron a sus seres queridos y comunidades que quedaron privadas de voces capaces de investigar y denunciar aquello que otros quieren mantener oculto.
LA LEY DEL SILENCIO: MATAR PARA QUE NADIE INFORME
El crimen organizado y la corrupción aparecen entre los principales factores que alimentan la violencia contra la prensa mexicana. RSF advierte sobre la presencia de estructuras de poder político-criminal que buscan controlar la información e impedir que los periodistas investiguen sus actividades.
Las amenazas, los secuestros, las agresiones, las torturas y los asesinatos forman parte de los mecanismos utilizados para imponer el silencio.
El dato más revelador es que 166 de los 169 periodistas asesinados —el 98%— trabajaban en medios o coberturas locales. Al menos 34 víctimas presentaban señales de tortura antes de morir.
La violencia tiene un mensaje que excede a cada víctima: advertir a los demás periodistas que investigar puede costarles la vida.
IMPUNIDAD: MÁS DEL 99% DE LOS CRÍMENES SIN ESCLARECIMIENTO COMPLETO
La impunidad es una de las dimensiones más graves de esta tragedia.
De acuerdo con RSF, 168 de los 169 homicidios documentados no han sido esclarecidos por completo. Aunque en algunas investigaciones hubo avances parciales y condenas contra autores materiales, la identificación de quienes ordenaron los ataques y de los motivos detrás de los crímenes continúa siendo una deuda enorme.
La situación de los periodistas desaparecidos agrega otra dimensión de horror. Entre 2006 y 2026, al menos 43 comunicadores desaparecieron en México. Diecinueve fueron localizados: 13 sin vida y seis con vida. Otros 24 continúan desaparecidos.
Cada expediente sin resolver representa una herida abierta. También constituye una señal de desprotección para quienes continúan trabajando en las zonas más peligrosas del país.
LOS PERIODISTAS LOCALES: LOS MÁS DESPROTEGIDOS
Los reporteros locales son las principales víctimas de esta violencia. Trabajan cerca de los acontecimientos, conocen a sus protagonistas y, muchas veces, investigan a los mismos grupos que ejercen el control territorial.
En pequeñas redacciones, radios, medios digitales y publicaciones regionales, numerosos periodistas desarrollan su tarea sin contar con los recursos, la protección o la visibilidad de los grandes medios nacionales e internacionales.
RSF identifica a Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Chihuahua y Tamaulipas entre los estados que concentran aproximadamente la mitad de los asesinatos registrados durante las últimas dos décadas.
En estos territorios, informar sobre delincuencia, política y corrupción puede significar enfrentarse a intereses criminales capaces de recurrir a la violencia extrema.
UNA EMERGENCIA QUE EXIGE RESPUESTAS
Reporteros Sin Fronteras y el Consorcio Internacional de Periodistas JMH reclaman una respuesta nacional de emergencia ante la persistencia de los homicidios y la impunidad. Las medidas de protección deben ser efectivas y las investigaciones tienen que alcanzar tanto a los autores materiales como a quienes planifican y ordenan los ataques.
No alcanza con proteger a un periodista después de recibir una amenaza. Es indispensable prevenir los ataques, investigar cada denuncia y garantizar que los responsables no puedan actuar con impunidad.
La libertad de prensa no consiste únicamente en permitir que un medio publique una noticia. Existe verdaderamente cuando un periodista puede investigar, preguntar y denunciar sin tener que elegir entre su profesión y su propia vida.
FUENTES PRINCIPALES: Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Consorcio Internacional de Periodistas JMH
Click para leer el informe original
ORGANIZACIÓN MUNDIAL BULYING SIN FRONTERAS

