PICK UP ARTISTS: CIBERBULLYING Y ACOSO SEXUAL
MADRID
Nueve mujeres denunciaron a un hombre que las abordaba en las calles mediante engaños, se presentaba como un prestigioso abogado y conseguía sus teléfonos. Después comenzaban los mensajes sexuales, insultantes y humillantes. El caso abre un debate internacional sobre las comunidades Pick Up Artist, la manipulación y la violencia contra las mujeres.
MADRID, PARÍS, LONDRES, BUENOS AIRES, GINEBRA. 5 DE NOVIEMBRE DE 2026.
ORGANIZACIÓN MUNDIAL BULLYING SIN FRONTERAS
Un encuentro aparentemente casual. Una pregunta sobre una sucursal bancaria. Una presentación profesional cuidadosamente preparada. Una invitación a tomar algo.
Así comenzaba una serie de episodios de acoso que terminaron con la detención de un hombre de 41 años en Madrid, acusado de hostigar a nueve mujeres entre 2024 y 2026.
El procedimiento tenía un elemento particularmente inquietante: el sospechoso habría utilizado una identidad profesional falsa para generar confianza, conseguir los datos personales de mujeres jóvenes y continuar el contacto a través de sus teléfonos y redes sociales.
La Policía Nacional de España lo detuvo el 23 de octubre y lo puso a disposición judicial.
La investigación no descarta que puedan aparecer nuevas denunciantes.
EL FALSO ABOGADO DE LAS CUATRO TORRES
El hombre, identificado en las publicaciones periodísticas como Pablo, era profesor de inglés y funcionario de la Comunidad de Madrid.
Su estrategia consistía en simular encuentros fortuitos con mujeres que caminaban por el distrito de Tetuán y la zona de Estrecho.
Generalmente comenzaba preguntando dónde podía encontrar una sucursal del banco Caja Rural. Después se presentaba como un abogado de prestigio que tenía reuniones con clientes en el distrito financiero de las Cuatro Torres.
La supuesta posición profesional servía para prolongar la conversación y generar confianza.
Una vez establecido el contacto, invitaba a las mujeres a cenar o tomar algo y procuraba conseguir sus números de teléfono.
Una de las denunciantes relató que llegó a encontrárselo aproximadamente cinco veces durante los dos años que vivió en la zona.
En una ocasión, según su testimonio, el hombre habría provocado un encuentro físico aparentemente accidental en un paso de peatones para iniciar nuevamente la conversación.
No se trataba, según la investigación, de un único episodio aislado, sino de una sucesión de abordajes que las denunciantes relacionaron posteriormente con el mismo individuo.
DE LA CALLE AL TELÉFONO: EL CIBERBULLYING
El comportamiento denunciado adquiría una dimensión diferente después de conseguir los números telefónicos.
Las mujeres comenzaban a recibir mensajes de contenido sexual explícito, insultos y expresiones degradantes.
Entre las frases denunciadas figuraban expresiones como «zorrita», «puta loca» y proposiciones sexuales violentas.
Algunas mujeres decidían bloquear el número.
Sin embargo, según la información policial, el hombre continuaba intentando comunicarse con ellas mediante otras redes sociales.
La persecución digital prolongaba así los episodios iniciados en la vía pública.
Las denunciantes describieron situaciones de intimidación, seguimiento y temor. Algunas llegaron a sufrir crisis de ansiedad.
Una de ellas relató que el hombre llegó a sujetarla de la muñeca cuando intentaba alejarse.
El caso muestra una modalidad especialmente preocupante: utilizar el contacto presencial para obtener información personal y después convertir los dispositivos digitales en instrumentos de hostigamiento.
PICK UP ARTISTS: ¿SEDUCCIÓN O MANIPULACIÓN y ACOSO?
El caso madrileño presenta similitudes con determinadas prácticas difundidas internacionalmente por el movimiento conocido como Pick Up Artist (PUA), expresión inglesa que suele traducirse como artistas de la seducción o expertos en técnicas de conquista.
El fenómeno nació en Estados Unidos y se extendió a través de libros, cursos, seminarios, páginas web, foros y comunidades digitales.
Sus integrantes intercambian experiencias y estrategias para abordar desconocidas, iniciar conversaciones y conseguir citas.
Algunas de esas prácticas se presentan como herramientas para superar la timidez y mejorar las habilidades sociales.
Sin embargo, determinadas corrientes promueven técnicas de manipulación psicológica, presión, humillación y desvalorización de las mujeres.
Una de las prácticas conocidas como negging, por ejemplo, consiste en realizar comentarios aparentemente despectivos para disminuir la seguridad de una mujer y tratar de generar una necesidad de aprobación.
El problema aparece cuando la interacción deja de basarse en el interés mutuo y se transforma en una estrategia para superar la voluntad o el rechazo de la otra persona.
Es importante aclarar que no existe evidencia pública que permita afirmar que el detenido de Madrid perteneciera formalmente a una organización Pick Up Artist o hubiera recibido formación de sus integrantes.
La conexión que merece investigarse es la existencia de determinadas técnicas de abordaje y manipulación que circulan en comunidades internacionales.
EL INFORME DE INTERPOL, EUROPOL, REPORTEROS SIN FRONTERAS y EL CONSORCIO INTERNACIONAL DE PERIODISTAS JMH SOBRE PICK UP ARTISTS
FRANCIA:
EL DEBATE LLEGA AL SENADO
El fenómeno no constituye una preocupación exclusivamente española.
En Francia, el Senado publicó en junio de 2026 un informe dedicado al movimiento masculinista y a sus expresiones contemporáneas.
El documento examina las comunidades de seducción, los discursos sobre las relaciones entre hombres y mujeres y determinadas prácticas que pueden contribuir a normalizar la presión y la desvalorización femenina.
El análisis institucional demuestra que el fenómeno merece una discusión que vaya más allá de los episodios policiales individuales.
La pregunta es cómo se construyen, difunden y legitiman determinadas conductas en comunidades digitales que pueden reunir a miles de participantes.
AUSTRALIA: INVESTIGACIÓN SOBRE LOS CONTENIDOS DIGITALES
Una investigación académica de la Universidad de Sídney, publicada en agosto de 2026, examinó contenidos relacionados con comunidades Pick Up Artist en Instagram.
El estudio analizó 350 publicaciones y encontró comportamientos potencialmente constitutivos de acoso en el 60% de los contenidos examinados y comentarios abusivos sobre las mujeres en el 43%.
Los resultados no significan que todos los integrantes de estas comunidades participen de conductas delictivas. Sí ofrecen elementos para estudiar cómo determinados contenidos pueden normalizar la objetivación, la intimidación y el desprecio hacia las mujeres.
La expansión de las plataformas digitales permite que estas ideas circulen, se reproduzcan y alcancen nuevas audiencias.
EL CIBERACOSO NO ES UNA SIMPLE DISCUSIÓN EN INTERNET
La historia de las nueve mujeres de Madrid permite observar una continuidad entre dos escenarios de violencia.
Primero, el espacio público: los abordajes insistentes, los encuentros reiterados y las situaciones de intimidación.
Después, el espacio digital: los mensajes sexuales, los insultos, la persecución mediante diferentes plataformas y los intentos de continuar el contacto incluso después de los bloqueos.
Esta continuidad es fundamental para comprender la dimensión del problema.
El teléfono móvil, que debería ser una herramienta de comunicación y seguridad, puede transformarse en un instrumento de persecución.
Desde la perspectiva de la prevención, es necesario distinguir el acoso sexual, el acoso digital y el ciberbullying. No son categorías jurídicas idénticas y no toda conducta desagradable en internet constituye automáticamente ciberbullying.
Sin embargo, pueden compartir mecanismos de intimidación, humillación y hostigamiento que requieren respuestas institucionales.
NUEVE MUJERES: UNA ADVERTENCIA PARA LAS GRANDES CIUDADES DEL MUNDO
Uno de los elementos más relevantes del caso es que las denunciantes pudieron reconocer un patrón común después de compartir sus experiencias.
La difusión de los testimonios en redes sociales permitió que mujeres que habían vivido situaciones similares descubrieran que no estaban necesariamente ante episodios independientes.
La Policía pudo avanzar en la identificación del sospechoso y reunir las denuncias.
Este mecanismo de comunicación entre posibles víctimas también plantea un desafío: las plataformas digitales pueden servir tanto para multiplicar el hostigamiento como para denunciarlo y encontrar apoyo.
La investigación permanece abierta y no se descarta que aparezcan nuevas denunciantes.
El detenido debe ser considerado presunto responsable mientras no exista una condena judicial.
PREVENCIÓN: EL CONSENTIMIENTO NO SE NEGOCIA
La Organización Mundial Bullying Sin Fronteras considera que este caso debe contribuir a una discusión internacional sobre cinco cuestiones:
1. Respeto al rechazo.
Nadie tiene derecho a insistir, perseguir o intimidar a otra persona porque no acepta una invitación o rechaza un acercamiento.
2. Protección de los datos personales.
Las mujeres deben poder circular por las ciudades sin temor a que un encuentro casual se convierta en una oportunidad para obtener sus teléfonos o información privada mediante engaños.
3. Prevención del acoso digital.
Los mensajes sexuales no solicitados, las amenazas, los insultos reiterados y el contacto insistente después de un bloqueo deben ser tomados en serio.
4. Responsabilidad de las plataformas.
Las empresas tecnológicas deben facilitar mecanismos efectivos para denunciar el hostigamiento, preservar evidencias y evitar que las víctimas deban soportar contactos reiterados.
5. Educación sobre consentimiento y relaciones saludables.
Las técnicas de seducción nunca deben confundirse con métodos para manipular, intimidar o quebrar la voluntad de otra persona.
UNA ALERTA PARA EL MUNDO
El caso de Madrid no debe reducirse a la historia de un hombre que fingía ser abogado para conseguir citas.
Hay nueve mujeres que denunciaron haber sido víctimas de un patrón de hostigamiento presencial y digital. Hay una investigación policial. Hay una discusión internacional sobre las comunidades que comercializan técnicas de seducción y sobre los límites entre la interacción social, la manipulación y el acoso.
La prevención exige mirar más allá del episodio policial.
Exige investigar las conductas, proteger a las víctimas y educar sobre el respeto y el consentimiento.
Por un mundo sin bullying, sin ciberbullying y sin violencia contra las personas.
AIRE BSF — INFORMACIÓN, INVESTIGACIÓN Y PREVENCIÓN.
FUENTES DE INVESTIGACIÓN:

